Juventudes Socialistas apoya a la Mesa por la Sanidad
y tacha de iluso a Saturnino Mañanes
Juventudes Socialistas de Benavente apoya la exitosa concentración del pasado jueves en la que se pidió la construcción de un nuevo hospital y que demostró que la sociedad benaventana es consciente de que la reforma del Comarcal cierra las puertas a cualquier otra alternativa de futuro.
No comprendemos las palabras que el alcalde dirigió al portavoz de la Mesa por la Sanidad, Eugenio Bruña. De ellas se desprende que el equipo de gobierno continúa defendiendo la reforma por encima de cualquier otra opción, asegurando además que la Junta de Castilla y León “está a favor de los benaventanos”. ¿Cómo se puede ser tan iluso? ¿Cómo es posible defender que la Junta mira por los intereses de la ciudad cuando su consejero de Sanidad ya ha rechazado la construcción del nuevo?
En Benavente y a cuenta de este tema no existen dos bandos diferenciados en “buenos” y “malos”, tal y como quiere hacer creer el Partido Popular o el delegado territorial de la Junta. No obstante, es evidente que todos no estamos en la misma lucha. Porque hay un alto número de ciudadanos que quiere un Hospital y lucha por él. Por el contrario, nuestro alcalde no se cansa de repetir que él también quiere uno nuevo, pero ni exige a la Consejería de Sanidad que reconsidere su postura ni se integra en la única plataforma ciudadana que, en teoría, comparte sus mismos fines. Él dice que el objetivo también es suyo, pero no hace nada para conseguirlo. Los actos de este alcalde demuestran lo que sus palabras no se atreven a confirmar: tras la reforma no habrá nuevo Hospital y el actual equipo de gobierno no va a levantar la voz por Benavente.
Benavente no quiere una reforma que no va a mejorar la asistencia sanitaria en la comarca. Juventudes Socialistas lucha y luchará por el nuevo Hospital y siempre estará en contra de una reforma que invalida nuestras peticiones. Por su parte, Saturnino Mañanes intenta que los ciudadanos comulguen con ruedas de molino. Sin embargo, el problema es que los argumentos que defiende no son coherentes con la realidad y, estamos seguros, ni él mismo se los cree.
y tacha de iluso a Saturnino Mañanes
Juventudes Socialistas de Benavente apoya la exitosa concentración del pasado jueves en la que se pidió la construcción de un nuevo hospital y que demostró que la sociedad benaventana es consciente de que la reforma del Comarcal cierra las puertas a cualquier otra alternativa de futuro.
No comprendemos las palabras que el alcalde dirigió al portavoz de la Mesa por la Sanidad, Eugenio Bruña. De ellas se desprende que el equipo de gobierno continúa defendiendo la reforma por encima de cualquier otra opción, asegurando además que la Junta de Castilla y León “está a favor de los benaventanos”. ¿Cómo se puede ser tan iluso? ¿Cómo es posible defender que la Junta mira por los intereses de la ciudad cuando su consejero de Sanidad ya ha rechazado la construcción del nuevo?

En Benavente y a cuenta de este tema no existen dos bandos diferenciados en “buenos” y “malos”, tal y como quiere hacer creer el Partido Popular o el delegado territorial de la Junta. No obstante, es evidente que todos no estamos en la misma lucha. Porque hay un alto número de ciudadanos que quiere un Hospital y lucha por él. Por el contrario, nuestro alcalde no se cansa de repetir que él también quiere uno nuevo, pero ni exige a la Consejería de Sanidad que reconsidere su postura ni se integra en la única plataforma ciudadana que, en teoría, comparte sus mismos fines. Él dice que el objetivo también es suyo, pero no hace nada para conseguirlo. Los actos de este alcalde demuestran lo que sus palabras no se atreven a confirmar: tras la reforma no habrá nuevo Hospital y el actual equipo de gobierno no va a levantar la voz por Benavente.
Benavente no quiere una reforma que no va a mejorar la asistencia sanitaria en la comarca. Juventudes Socialistas lucha y luchará por el nuevo Hospital y siempre estará en contra de una reforma que invalida nuestras peticiones. Por su parte, Saturnino Mañanes intenta que los ciudadanos comulguen con ruedas de molino. Sin embargo, el problema es que los argumentos que defiende no son coherentes con la realidad y, estamos seguros, ni él mismo se los cree.
