miércoles, 28 de mayo de 2008

28.05.08

Juventudes Socialistas insiste en la disolución de la Comisión de Fiestas y pide explicaciones al alcalde.

Una vez finalizadas las fiestas del Toro Enmaromado 2008 y ante el triunfalista (e irreal) balance hecho por el alcalde, Saturnino Mañanes, Juventudes Socialistas no puede hacer otra cosa que reiterar las exigencias de anteriores semanas: insistimos en nuestra petición de disolución de la Comisión de amigos de Domingo Corral y la vuelta al Consejo de Fiestas, órgano legítimo de decisión. Y ya que el alcalde no planea cesar al concejal de Fiestas, Juventudes Socialistas pide su dimisión inmediata: es el vivo ejemplo de cómo no se deben organizar nunca unas fiestas en Benavente.

Nuestra petición de dimisión no se fundamenta sólo en la mala organización de los festejos, sino en otros aspectos como el cambio de fechas, la creación de la Comisión de Fiestas con amigos, su nula disposición a debatir los cambios y una conducta muy extraña, más propia de los años cincuenta que del siglo veintiuno. Las razones para disolver la Comisión son más que evidentes.

Nuestro balance de las fiestas no es catastrófico, pero sí negativo: es evidente que el nivel general de la fiesta ha descendido respecto al año pasado, y decir lo contrario es no aceptar la realidad. Además, el exagerado número de encierros y la escasez de otras actividades que atrajeran la atención de los ciudadanos son sólo el reflejo de una comisión que ha hecho unas fiestas “a su gusto”, y no pensando en la ciudad.

La semana ha tenido más días flojos que festivos y la improvisación ha sido la nota dominante: en el concierto de Antonio Orozco, con un escenario sin homologar y otras insuficiencias que a punto estuvieron de acabar con la actuación, con el cambio de programa en el concierto de música tradicional, con los problemas en los encierros de días laborables (que paralizaron la actividad comercial e impidieron a muchos benaventanos salir de casa) y, por último, con la rotura de una maroma que nadie comprobó. ¿Por qué el concejal no se hace cargo del error y admite sus responsabilidades? ¿Y cómo puede atribuirse a la casualidad un suceso que no había ocurrido en décadas?

Es evidente: la vuelta a las fechas del pasado ha fracasado.

Por otro lado, Juventudes Socialistas se pregunta de dónde saca las cifras el alcalde para justificar ese “magnífico éxito”. ¿Seis mil personas en el concierto de Antonio Orozco? ¿De verdad es posible? ¿Y de dónde salieron las veinte mil que, según él, estuvieron viendo los diez minutos de exhibición de la Patrulla Águila? ¿Ven doble en el Ayuntamiento? ¿Por qué se exageran las cifras cuando el sentir popular coincide en que el calendario de las fiestas no ha beneficiado en nada a la ciudad? y si no, que se lo pregunten a la hostelería benaventana que tenia sus establecimientos funcionando a medias la mayoría de la semana.
¿Y cómo van a afectar las terribles imágenes tomadas por los medios nacionales a la petición de que nuestras fiestas sean declaradas de interés turístico nacional? La mala organización y la falta de previsión han arruinado en un solo día el trabajo que durante muchos años se ha estado llevando a cabo para lograr esa distinción. El alcalde y el concejal de Fiestas deben responder de lo sucedido, explicar lo que opinan sobre que media España haya podido ver el sacrificio de Manzanero en una televisión nacional y, luego, hacer examen de conciencia. Y aquel que no la tenga tranquila, que se vaya.