El documento comunitario no hace referencia a las desigualdades territoriales entre las nueve provincias y compara a Castilla y León con zonas europeas de temperaturas polares.
La propuesta de documento presentada por la Junta de Castilla y León y enmarcada bajo el título de “Agenda para la población de Castilla y León”, que pretende “mejorar la evolución demográfica” de la comunidad, analizando sus causas y proponiendo soluciones, ha sido objeto de un riguroso examen por parte de la agrupación comarcal de Juventudes Socialistas de Benavente. El resultado, desalentador, no es el que esperábamos de un documento con semejante título.
Con una extensión total de cuarenta páginas, la citada “Agenda para la población” comienza de la peor forma posible, negando la existencia del problema: “Ni el término despoblación es atribuible a la Castilla y León actual, ni la evolución de la población es un problema específico de nuestra Comunidad, sino algo que atañe a la mayoría de las regiones europeas”. A estas alturas del partido, los responsables de la Junta deberían saber que los males de muchos no consuelan a casi nadie, y menos a los jóvenes que no encuentran trabajo en nuestra comunidad. No es serio, e incluso podría tildarse de bochornoso, que la que debería ser una herramienta para luchar contra la despoblación invierta el 25% de su contenido en ocultar el problema y tildar de “tópicos” problemas tan evidentes como la fuga de jóvenes. Desde el año 2001, más de 50.000 jóvenes de entre 16 y 31 años han huido de su tierra por la inexistencia de alternativas, pero la Junta sigue empeñada en negar la realidad y dar la espalda al futuro.
En un intento por minimizar el problema, el texto de la Junta compara la situación demográfica de Castilla y León con el reducido número de habitantes de algunas regiones de Suecia y Finlandia, cuya población por kilómetro cuadrado es similar. Sin embargo, las zonas septentrionales del continente europeo, especialmente las suecas y finlandesas, registran temperaturas de hasta treinta grados bajo cero durante el invierno y tienen muy pocas horas de luz, algo que, de momento, no sucede en León, Soria o Benavente. Comparar ambas realidades y justificar el caso castellano y leonés con estos ejemplos aboca a esta “Agenda” hacia el fracaso y la ruina.
Según la Junta, el término “despoblación” no es achacable a Castilla y León. Sin embargo, cualquier territorio con menos de 15 habitantes por kilómetro cuadrado sufre “despoblación severa”, y el 90% de nuestra comunidad se encuentra por debajo de este umbral, según datos del INE del 2007 (ver mapa).

Y aunque el documento reconoce dificultades en el acceso a servicios básicos como causa de la despoblación en el mundo rural, las 73 medidas omiten esta cuestión y sólo refuerzan líneas de actuación de dudosa utilidad, ya sea publicitar a Castilla y León como lugar para vivir, o el refuerzo de algunos municipios como ciudades dormitorio. Con esta política tan peculiar, el Gobierno de la comunidad continuará considerando a Benavente como “una ciudad de paso” por los siglos de los siglos.
En definitiva, el fondo y las formas de esta “Agenda” ofrecen lo mismo que ha ofrecido el Gobierno de Castilla y León durante veinte años: centralismo y desigualdades territoriales. El máximo problema de esta comunidad, pues, sigue vivo en el equipo de gobierno de Herrera.
Propuestas imprescindibles.
Juventudes Socialistas de Benavente señala cuáles son los puntos fundamentales cuya inclusión en esta “Agenda” es, a su juicio, imprescindible si se pretende crear un proyecto de fijación poblacional sólido; algunas de las siguientes propuestas ya han sido remitidas por escrito al propio Juan Vicente Herrera y, en lo referente a infraestructuras estatales, también al gobierno central.
- Descentralización de servicios, incluyendo la elaboración de un nuevo modelo sanitario que cubra las necesidades de todas las comarcas. No se puede abogar por el aumento de la natalidad si no se ofrecen servicios para fijar población.
- Incluir, también como proyecto autonómico, la búsqueda de nuevos yacimientos de empleo dentro de un cambio del modelo productivo. Creemos que hay que apostar por las energías renovables incluso desde el ámbito municipal. En este sentido, Juventudes Socialistas ha solicitado la instalación de placas solares térmicas en edificios públicos como primer paso de este cambio. Además, Castilla y León ofrece la oportunidad de crear empleo para los jóvenes en el campo del cuidado de nuestros mayores.
- Adaptar las posibilidades educativas en la autonomía de una forma paralela al necesario cambio de modelo productivo. Esto implica, por ejemplo, que no se pueden mantener de forma exclusiva ciclos de FP y escuelas taller únicamente destinados al sector de la construcción, como es el caso de la mayoría de las creadas en Benavente.
- Inclusión de una propuesta de apoyo seria y con compromisos de colaboración para la reapertura de la línea férrea “vía de la plata”, como elemento dinamizador de la provincia de Zamora y forma de fomentar el empleo.
La desigualdad territorial, el centralismo en la oferta de servicios y la inexistencia de una suerte de “patrimonio intangible”, como lo es sentirse ciudadano de Castilla y León, es la herencia de 22 años de Gobierno del Partido Popular. La presentación de este documento por parte de Juan Vicente Herrera insufla aire a políticas demográficas que ya han fracasado.
Y recuerden: la “Agenda para la población de Castilla y León” considera que “el envejecimiento es la evolución deseable de las sociedades humanas; como fenómeno vital y personal, no tiene ninguna alternativa positiva o deseable. La única alternativa al envejecimiento es la muerte prematura”.